Primera aparición de Letizia Ortiz y el Príncipe en público

“Aquí estamos, enamorados, comprometidos, convencidos e ilusionados y, por supuesto, entregados al servicio de España y de los españoles”.

concierto1El Príncipe de Asturias y su prometida, Letizia Ortiz, comparecieron ayer juntos por primera vez desde el anuncio de su compromiso matrimonial y, en su debut como pareja, siguieron una apretada agenda. Por la tarde, la pareja hizo una declaración ante los medios de comunicación que fue también toda una declaración de principios. Por la noche, acudieron a un concierto del violoncelista Mstislav Rostropovich en el Teatro Real.

Eran poco más de las seis de la tarde cuando Felipe y su novia, sonrientes y cogidos de la mano, salieron al jardín posterior de la casa en la que vivirán tras la boda para atender a un reducido grupo de periodistas convocados por la Zarzuela.
Fue una especie de aperitivo, un regalo para la prensa, a la espera del plato fuerte que se producirá el próximo jueves por la mañana cuando se celebre la petición de mano y se hagan las fotos oficiales de los novios con los Reyes y el resto de sus familiares.

La gran expectativa tras el anuncio de la boda hizo que la Zarzuela optara por sacar a la luz a la pareja. Las consignas estaban claras: unas fotos, una declaración y nada de preguntas. Todas las cuestiones pendientes quedan para el jueves.

No hay duda. Son tal para cual. Letizia Ortiz –chaqueta cruda y pantalón negro– forma con Felipe de Borbón –traje azul, camisa blanca– una pareja que para sí quisiera cualquier Telediario. Letizia y Felipe tienen química, saben comunicar y dan bien en pantalla. La audiencia está asegurada.

Pero ayer, al caer la tarde, casi de noche, y a pesar de que en el jardín en el que se produjo su comparecencia pública había tres potentes focos, aquello no era un plató de televisión, sino la vida misma. Letizia Ortiz se estrenó como protagonista de la noticia ante la cámara. La prometida recurrió a su oficio para hablar con contundencia y modulación. Se había vestido como lo hubiera hecho para presentar un especial informativo sobre la boda del Príncipe. Pero la novia era ella.

La primera constatación es que el Príncipe sigue siendo altísimo. Letizia tendrá el tratamiento de Su Alteza una vez casada con el heredero. A Felipe y Letizia los separan 30 centímetros de alto y otros tantos de ancho, pero, evidentemente, es mucho más lo que los une.

La novia no dejó de mirar a su prometido durante los cuatro minutos que duró su estudiada declaración de principios. Oír decir a un príncipe lo enamorado que está ya es un shock, pero que se lo digan a una debe de tener efectos telúricos.

Claro que, a estas alturas, Letizia debe de estar acostumbrada.

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